lunes, 14 de marzo de 2011

Los primeros destellos de un intenso violeta comienzan a formar largas estrías en el cielo mientras un viento calido y melancólico acaricia su cara y juguetea entre sus cabellos. Hacen que fugaces pensamientos se le vengan a la cabeza y que profundos recuerdos surjan como un suave resplandor. Pronto una sonrisa conocida aflora de lo más recóndito del ser; esa sonrisa que hace parecer todo más suave y lánguido, la misma que le dio un sentido a la existencia y que le ha hecho vivir, como jamás en su vida lo había hecho. Mientras transcurren los días, el abrasador e intenso fuego que lleva dentro del pecho crece considerablemente y le hacen flotar en la inmensidad; le hace creer que no todo esta perdido y que debe luchar por quien le hizo conocer la magia en su máximo esplendor; le da la seguridad de que algún día podrá alcanzar su mas ferviente deseo.

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